Seguridad ciudadana
Por Elías González, desde España
Confieso que no sé cómo llamar a los estados democráticos en los que la seguridad de las personas depende del dinero que los ciudadanos puedan dedicar a comprar automóviles blindados, guardaespaldas y complejos sistemas de seguridad para sus viviendas, en los que las abismales diferencias sociales determinan que la gran mayoría de la población esté expuesta al capricho de la violencia y el crimen, sin que a los gobernantes se les caiga la cara de vergüenza.
Sea el tipo de gobierno que sea, la primera responsabilidad de los gobernantes es proteger la vida y los bienes de los ciudadanos. Cuando las desigualdades llegan de ese modo a establecer diferencias entre la vida y la muerte, es porque el sistema en su conjunto ha dejado de ser noble y decente.
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