La intuición y la razón, un sólido tándem
Por José Enebral Fernández, desde España
La intuición constituye un plus para nuestro conocimiento y nuestra inteligencia; un refuerzo al que no podemos renunciar en la economía del conocimiento. Si ya abrimos espacio en la década anterior a las emociones en la empresa, parece llegado el momento de que la intuición salga de la semiclandestinidad en beneficio de nuestro aprendizaje, de nuestras decisiones y de nuestro empeño y desempeño tras los resultados. Nuestro perfil competencial se ve ciertamente enriquecido por la intuición: ésta nutre nuestra empatía, creatividad, perspicacia, prudencia, sagacidad, objetividad, perspectiva…
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